Un Rayo de Esperanza:
Tratamiento con DHA y Nutrición
Dado que el DHA es tan importante para el desarrollo del cerebro y la retina, por razones éticas, creemos que todos los pacientes deben ser tratados, prescindiendo del fenotipo y de la edad. Llegados a este punto, no obstante, debemos considerar varios conceptos nutricionales importantes. Ya que el DHA se acumula muy rápidamente en el cerebro humano en desarrollo entre las 32 semanas de gestación y los primeros meses postnatales12,19, cualquier carencia de DHA debe ser corregida tan pronto como sea posible. Éste es un concepto crucial que debe ser tenido en cuenta al idear una dieta, ya que los procesos que tienen lugar en el cerebro humano en la fase inicial de su desarrollo son muy importantes y susceptibles de ser influenciados por la nutrición. Estos procesos son la formación de las sinapsis (sinaptogénesis) y de la mielina (mielinización). La primera comienza a las 32 semanas de gestación, coincidiendo con los bruscos aumentos de lípidos y DHA20-22. La mielina empieza a formarse hacia las 35-36 semanas de gestación23-24 y prosigue hasta mucho más tarde, pero es la etapa inicial la que es verdaderamente importante. Durante este tiempo las restricciones nutricionales o los desequilibrios dietéticos pueden ocasionar un déficit de mielina y algunas anomalías en los patrones de ácidos grasos poliinsaturados (PUFA) 25,26, produciendo un daño que puede ser irrecuperable. La retina se desarrolla aún más pronto y el DHA comienza a aumentar en este tejido hacia las 24 semanas de gestación27, de modo que una restricción nutricional en este momento puede reducir el nivel de DHA de la retina peligrosamente12.
Puesto que la carencia de DHA es la principal anormalidad en los ácidos grasos del cerebro en las enfermedades peroxisomales, el tratamiento debe consistir en dar un preparado de DHA lo más puro posible. Éste es el etil ester de DHA (DHA-EE) de un grado de pureza superior al 90%. Los resultados obtenidos en más de 30 pacientes con enfermedades peroxisomales tratados con este preparado (en dosis diarias de 100-400 mg) proyectan un rayo de esperanza sobre el futuro de estos niños. Los resultados del tratamiento en los primeros 25 pacientes han ido apareciendo en artículos sucesivos28-36 y el resto van a ser enviados para su publicación en breve plazo. En contraste con el tratamiento dietético actualmente en boga, no hemos empleado restricción de grasas con nuestro tratamiento de DHA. Por las razones expuestas anteriormente, todos nuestros pacientes han recibido una dieta lo más nutritiva posible para su edad, con la única excepción de verduras de hojas y la grasa de la carne. Ello no ha producido peligrosos aumentos de ninguno de los dos ácidos grasos de muy larga cadena 26:0 o 26:1. Por el contrario, estos ácidos grasos han disminuido con el tratamiento, prueba de que la carencia de DHA está involucrada en la patogénesis (mecanismo por el que se produce una enfermedad) de las enfermedades peroxisomales. Otra mejoría bioquímica importante ha sido el aumento de los niveles de plasmalógenos en hematíes (glóbulos rojos) en la mayoría de los pacientes, de nuevo sugiriendo una relación causa-efecto entre carencia de DHA y enfermedad peroxisomal.
La mejoría más importante obtenida con nuestro tratamiento con DHA-EE ha sido la de la mielina cerebral. Esta mejoría ha sido repetidamente comprobada por resonancia magnética (RM) cerebral31-33, 35, 36. De los 17 pacientes en los que se pudo realizar el seguimiento por RM craneal, 14 mostraron una clara mejoría de la mielinización y en la mitad de ellos la mielina era totalmente normal para la edad. Las figuras 2-9 muestran algunos de los pacientes tratados por M. Martínez, antes de tomar el DHA-EE y después de algún tiempo con el tratamiento, incluyendo las imágenes de RM.
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Figure 2
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Figure 3
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Figure 7
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Figure 9
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Conclusión
Sin tratamiento, las enfermedades peroxisomales generalizadas son enfermedades gravísimas, con un pronóstico letal a corto plazo. La mayoría de los pacientes fallecen durante los primeros años de vida. Sin embargo, el tratamiento con etil ester de DHA produce claras mejorías a los pacientes con IRD/NALD. Esta terapia no sólo corrige la carencia de DHA sino que también aumenta los niveles de plasmalógenos en glóbulos rojos y reduce los niveles plasmáticos de ácidos grasos de cadena muy larga sin necesidad de disminuir la calidad nutritiva de la dieta. Un niño en crecimiento, tanto si está sano como si no, necesita ser nutrido adecuadamente, de modo que su cerebro se pueda desarrollar y mielinizar completamente. Creemos que someter a un niño con una enfermedad peroxisomal a una dieta pobre en grasas sólo puede agravar la situación. El cerebro es un órgano graso y necesita un adecuado suministro de ácidos grasos poiliinsaturados para desarrollarse. Hemos visto que los pacientes peroxisomales tienen una carencia de DHA muy severa. El DHA es importantísimo en el cerebro y la retina en desarrollo. Por lo tanto, debemos corregir siempre tal carencia de DHA sin reducir la ingesta de grasas del niño. Hacer lo contrario (no DHA y una dieta pobre en grasas) acortará, con toda seguridad, la vida de los pacientes peroxisomales.
Las mejorías clínicas y analíticas halladas en los pacientes tratados con DHA-EE sugieren que la carencia de DHA es un factor importante en la enfermedad peroxisomal. Como mínimo, agrava enormemente el curso clínico. Por el contrario, la corrección de la carencia peroxisomal de DHA beneficia claramente la calidad de vida de estos pacientes, mejorando su función hepática, desarrollo psicomotor, visión y mielinización. Por tanto, la terapéutica con DHA debe iniciarse tan pronto como sea posible, antes de que las estructuras dañadas sean totalmente irrecuperables. Esperamos que, en un futuro próximo, la investigación sobre las causas de la carencia de DHA en las enfermedades peroxisomales y el hallazgo de nuevas formas de corregirla produzca efectos beneficiosos aún más importantes en estos pacientes.